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Arquitectura y UrbanismoLa muerte sentada se encontraba, pensando en construir una nueva casa
En este nuevo hogar habitar todos deberán
Cómodo, social y funcional
La caza por una casa comenzó, y para ello pensó:
¡He de conseguir al mejor arquitecto para mí!
Inspirada por el pasado, en México pensó
Tras recordar las fiestas tan alegres que ahí organizó.
En 1927 a Antonio Rivas Mercado visitó
Le pidió un lugar con techos altos, y un ángel en la cima
Su petición Mercado siguió, y le construyó un alto monumento con un ángel en la punta.
La muerte enfadada se vengó con un terremoto que la cabeza de Rivas Mercado derrumbó.
Años después, la muerte un diseño funcional deseo,
A Juan O´Gorman contrató, y él una casa bicolor le dio.
Habitada por artistas, la muerte se enfadó
¡Aquí no se puede dormir en paz!
Y tras este enfado, la muerte se marchó
O´Gorman no pudo soportar tal fricción,
Y tras la muerte caminó.
Al encontrar a la muerte, O´Gorman le comentó:
José Villagran, Mario Pani y Augusto Álvarez
si lo que buscas es la solución, a ellos debes acudir.
La muerte brincó, gritó y aplaudió de emoción
Por fin tendré mi enorme mansión, ella pensó
Por desgracia esta confiada muerte jamás aprendió
Con José Villagrán llegó, y lo que obtuvo fue una universidad
Así, aunque a este director de arquitectura se llevó,
La muerte triste se quedó.
Enfadada y cansada la muerte a Mario Pani acudió,
Y con una sentencia mortal un pacto realizó:
¡Lecorbusiano, construirme una ciudad tú deberás, de lo contrario te he de llevar!
Pani por todos los medios intentó
Pero satisfacer a la muerte jamás consiguió.
La muerte decepcionada se marchó y para ello a Augusto Álvarez contrató
Álvarez a la muerte entendió:
Le construyó un aeropuerto y una última visión de México le regaló
En la Torre Latinoamericana la muerte pensó que quizá esta búsqueda debía terminar.
El tiempo pasó y la muerte cambió
A México regresó
Y a Felix Candela buscó
Este ingenioso arquitecto le comentó, que lo que ella necesitaba era un paraboloide hiperbólico
La muerte parecía convencida, sin embargo la visión de Candela no la emocionó.
Triste la muerte paseo, por los campos de su fallido hogar-universidad
En este lugar a Mathias Goeritz encontró, y a la muerte convenció de vivir en libertad.
La muerte accedió, aire libre quizá era lo que ella necesitaba.
Pero la lluvia llegó y el espacio escultórico odió
Burlada, mojada y humillada la muerte a Goeritz se llevó.
La muerte fastidiada y cansada se sentó,
Sin esperanza me encuentro, pensó
Jamás observó que todo este tiempo Ricardo Legorreta intentaba alcanzarla...
Una vez con ella, Legorreta le mostró sus coloridos trabajos
Donde el espacio geométrico y el exterior se conjugaban en una atmósfera sin igual
La muerte sonrío y por fin su casa-universidad-estudio-ciudad-funcional consiguió.
Por Mariana Mata
Oct 30, 2015 12:00:00 AM
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