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Hay pocas colonias en la Ciudad de México donde se puede caminar por avenidas de forma oval flanqueadas por edificios Art decó y californianos en busca de una cerveza artesanal. También hay pocas que concentren una gran población de modelos de cuerpos esculturales y mirada impasible, mujeres y hombres, que caminan hacia alguna agencia para ir a hacer casting atravesando camellones con fresnos, jacarandas y truenos, donde otros pasan haciendo jogging. Pocas con tantos cafés con comensales trabajando en laptops con manzanitas en la cubierta. Aquí abunda la gente paseando perros de distintas razas que corren felices olisqueando de lado a lado y que solo paran a ratos para alzar la pata trasera en medio de un parque en cuyo centro hay un estanque con patos y una fuente. También hay pocas colonias en esta ciudad con una red de ciclopistas transitadas por ciclistas que eventualmente tocan su campanita en las esquinas para avisar que no tienen ganas de frenar ni de atropellar a nadie.

No es todo lo que pasa en la Condesa, como se conoce a la zona conformada por tres colonias: Hipódromo, Condesa e Hipódromo-Condesa. Esta zona de la ciudad, cuya arquitectura patrimonial y su paisaje urbano le valen la visita de miles de turistas al año, recorridos en Turibús, incluso en tranvía –al menos en una imitación de– se ha convertido en una colonia de precios altos habitada por publicistas, diseñadores, empresarios, intelectuales, artistas, y quien sabe quién más. Lo que es seguro es que esta colonia ubicada en la delegación Cuauhtémoc es, por su ostentosa arquitectura, un referente turístico de la Ciudad de México.

¿Gentrificación de la Condesa?

Algunos viejos negocios, como estudios fotográficos, sastrerías, tiendas de abarrotes o peluquerías, parecen aún resistir a la oleada de grandes comercios y restaurantes que se han ido estableciendo las últimas dos décadas en la Condesa y que seguirán apareciendo en esta zona donde es común el cambio en el uso de suelo. Así, se han transformado viejas casonas en grandes restaurantes, bares, cafeterías, tiendas de ropa, bancos, etc., varios de los cuales forman parte de cadenas. En avenidas como Michoacán y Tamaulipas, sobre todo alrededor del Mercado de Michoacán, se concentran algunos de estos casos.

La colonia Condesa ha sido una de las que más han visto la refuncionalización del uso de suelo en México, ya sea para instalar comercios u oficinas que en conjunto sobrepasan las 1,000 unidades en toda la zona. Muchos trabajadores de estos sectores visitan diariamente la Condesa, por lo que es también un territorio transitado por gente de todos lados de la ciudad.

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Junto a colonias vecinas, como Roma, San Miguel Chapultepec y Escandón, la Condesa se ha considerado un paradigma de gentrificación en México. Según el concepto original, creado en Inglaterra en los sesenta, la colonia tendría que haber sido ocupada primero por clases trabajadoras que luego serían desplazadas por población de ingresos altos o medios… No ha sido así exactamente, aunque tras su abandono parcial por el terremoto del 85, varias de las residencias se fueron renovando o se demolieron para construir edificios nuevos, y esto, además de los cambios de uso de suelo, es solo una parte del proceso de gentrificación, de la llegada de una población nueva.

La colonia Condesa –a la que también llega a vivir un nutrido grupo de extranjeros­, a veces por periodos breves– vio una revitalización inyectada en parte por inversionistas del mundo inmobiliario o comercial y, en el camino, con la oferta renovada de vivienda y servicios, y la mayor demanda, los precios estallaron como las palomitas en el microondas. Así, algunos que habitaban esta zona desde la “antigüedad” se vieron en la penosa necesidad de abandonar sus hogares por los altos costos de alquileres o impuestos inmobiliarios.

De acuerdo con un reporte de Propiedades.com de octubre de 2015, los departamentos en venta nuevos en esta zona, donde el crecimiento en precios ha sido de 1.29%, cuestan en promedio 4.9 millones de pesos, con un tamaño de 124 m2 de construcción, y 23,000 mensuales de renta, con 110 m2; mientras que una casa de entre 40 y 50 años de antigüedad, con 260 m2 de construcción está en un promedio de 37,000 pesos mensuales en renta, y casi 8 millones de pesos si alguien la quiere para sí.

 

La vida en la Condesa

Hay cosas muy vistosas en la colonia Condesa, otras no tanto. Coexisten más de una centena de lugares donde comer, desde taquerías –ya sea en puestos de calle o locales comerciales– hasta cantinas (algunas clásicas, como Nuevo León, Xel-Ha y Sep's) pasando por restaurantes internacionales –argentinos, japoneses o europeos–, pizzerías, fondas, loncherías, en fin, para todos los gustos y presupuestos.

También hay lugares para conciertos, al menos de escala chica y mediana. El Plaza Condesa, es el principal, aunque también hay otros más pequeños, como el Caradura, con una programación interesante.

Entre otros espacios culturales están las librerías de esta zona, atiborradas de libros, que también son espacios culturales y cafeterías, como el Péndulo y el Fondo de Cultura Económica, además de bibliotecas como La Capilla Alfonsina.

Para tiendas de diseño, ropa y productos orgánicos, la Condesa se pinta sola, como enseña este artículo de Time OutY, claro, tampoco le falta su mercado ni su supermercado.

Sus principales espacios públicos, los parques México y España, son aprovechados quizá parcialmente por los residentes, más asiduos a los espacios de consumo que a los públicos. Aunque el parque y los principales camellones, como los de la Avenida Ámsterdam, son transitados por paseantes de perros o corredores, lugares ideales para caminar por este oasis de calles y edificios chuecos, como los de casi toda la parte central de la Ciudad de México.

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En cuanto a movilidad, la Condesa es una colonia con buena ubicación delimitada por vialidades importantes como Patriotismo, Insurgentes y Benjamín Franklin. Además, también tiene estaciones de Metro y Metrobús, incluso de Ecobicis, además de sitios de taxis. La mayoría de sus habitantes no necesita un auto, ya que dentro de la propia colonia se puede hacer la vida cotidiana a pie o en bicicleta, lo que agrega puntos a su calidad de vida. Además, aunque la instalación de parquímetros resolvió para los vecinos algunos problemas de estacionamiento, el tránsito a las horas pico puede representar un dolor en la parte más recóndita de la anatomía humana.

Otro de los problemas que se han suscitado en esta colonia es que la población perruna es muy densa, por lo que no resulta difícil pisar cacas de perro en el parque o en los camellones. Claro que esto no justifica la existencia de perricidas, según se ha visto en las noticias recientes. Además, la culpa no es de los perros, sino de los dueños más cínicos. Sin embargo, entre las noticias que más preocupantes últimamente, los delitos han aumentado en esta colonia, incluso se han denunciado probables casos de extorsión a empresarios. No hay que olvidar que, aunque no es la más peligrosa, la colonia condesa se ubica en la delegación de mayor índice delictivo de la Ciudad de México.

Por otra parte, el tráfico y los claxonazos a ciertas horas se suman a la contaminación ambiental, así como los altos decibeles que emanan de algunos bares, aunque estos solo están en ciertas partes de la colonia y, a base de diálogos con los vecinos, esto se ha ido atenuando.

También ha hecho ruido el polémico tema del Corredor Cultural Chapultepec, algo que no termina de resolverse. A la mayoría de los especialistas y habitantes de las zona aledañas les parece sospechoso considerar el proyecto como la recreación de un espacio público con tintes culturales, además de otros problemas, como el hecho de que sea elevado y se privatice, por lo que varios vecinos de esta zona, además de otros de la Roma y la Juárez, se han quejado públicamente y ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Distrito Federal.

Finalmente, hay que estar en la Condesa tranquilamente y esperar a que pasa el camión del gas u otro de similar tonelaje, para recordar que esta colonia, con sus más de 1,300 predios y cerca de 5,000 viviendas (según datos del INEGI), es una zona sísmicamente sensible, lo que durante el terremoto del 85 dejó muchos edificios dañados. Pero, mientras la naturaleza no se manifieste en su forma trémula, esta condición no parece quitarle el sueño a nadie.

La historia equina de la Condesa

Según lo dicho por libros o antiguos vecinos, esta colonia debe su nombre a la propietaria de la hacienda, la Condesa de Miravalle, doña María Magdalena Dávalos de Bracamonte y Orozco, cuya familia solía hacer carreras de caballos, lo que derivó en profesionalizar esta actividad con un hipódromo. Luego, esta hacienda de 164,381 m2 que data del siglo XVII, y que producía pulque y ganado, se fue vendiendo por partes.

El hipódromo se trasformó en la avenida Ámsterdam, de así su forma oval. El parque se conservó dado que se prohibió su venta gracias a una ley ambiental que exigía la conservación de áreas verdes.

La Condesa, al igual que su vecina, la colonia Roma, fue parte de un proyecto porfirista de modernización, con sus aires europeos, así que, sin tener que sin tener que esperar mucho, ya que el presidente Díaz estaba al mando, su fraccionamiento comenzó en 1902.

Entre los socios de esta colonia se encontraban personajes como José Yves Limantour, Guillermo de Landa y Escandón, Enrique C. Creel, José Luis Requena y Porfirio Díaz, hijo, y otros 161 que conformaban la Compañía de la Colonia Condesa.

De los primeros edificios que aún se conservan, uno de los más famosos es el Edificio Condesa (Sonora y Ámsterdam), construido en 1908 para los empleados de la compañía petrolera de “El Águila”, que llegó a tener la mitad de la producción nacional de petróleo. Uno de sus principales accionistas fue Sir Weetman Dickinson Peerson, que dio tantos problemas a tipos como Ricardo Flores Magón. Dicho sea de paso, durante la Revolución, sobre todo después de la década de los veinte, aumentó la demanda de vivienda en el DF, por los inmigrantes de otras partes de la república que buscaban un lugar más seguro. Algunos llegaron a habitar la Condesa.

La colonia Hipódromo, del lado de la avenida de Insurgentes y hasta el Parque México fue trazada por el arquitecto José Luis Cuevas, con la cláusula de que diseñara el parque San Martín, ahora Parque México, a cargo de Leonardo Noriega y Javier Stóvoli, en el centro del cual se colocó el Teatro al Aire Libre Lindbergh. En este parque circular de veredas de arcilla, dividido por la Avenida Michoacán, se pueden ver cosas como un reloj Art decó, que antaño transmitía música clásica, y la famosa Fuente de los Cántaros, de José Luis Urbina. También se puede encontrar la biblioteca pública “Carlos Fuentes” –que cuenta con una sección especializada en drogas–, además de varios puentes que cruzan caminos de tierra con bancas rústicas techadas, o patos, esas aves glotonas que se encuentran en el estanque que tiene una fuente en medio.

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La parte más exclusiva arquitectónicamente hablado se ubica en las avenidas México (alrededor del parque, y en la avenida Ámsterdam. Pasear por ahí y ver los edificios enseña cómo se pretendía hacer las cosas antes, bajo la influencia del Art decó. Ejemplos son el Edificio del Parque, en la Avenida México, y el Edificio Jardines, en la Avenida Ámsterdam, construidos por Ernesto y José María Buenrostro, y Francisco J. Serrano, respectivamente, en la primera mitad de los treinta. También hay algunas casas modernistas de Luis Barragán, en Avenida México y en Mazatlán, otra de las avenidas más caras.

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La colonia Condesa es todavía un híbrido conformado tanto por algunas familias que la habitaron originalmente como por sus nuevos habitantes. Es una zona que conserva los aires de su vieja época, pero también los nuevos bríos que la han convertido en una zona más cosmopolita. Sin embargo, se vive desde distintas perspectivas: unos la pueden recordar como un paseo a la lavandería, el camino a la escuela, estar sentado en un restaurante al aire libre, un paseo en bici o una fiesta en su roof garden; para otros se conserva en la memoria solo como el entorno agradable de un lugar de trabajo.

Texto: Sergio Heisinger

Fotos: Mariana Mata

 

 

Referencias

  • Luis Alberto Salinas Arreortua, “La gentrificación de la colonia Condesa, Ciudad de México. Aporte para una discusión desde Latinoamérica”, Revista Geográfica de América Central, Nº 51 II Semestre 2013 pp. 145–167.
  • Valerdi Nochebuena, M.C. y J. Sosa Oliver, "Art Decó en la arquitectura Colonia Hipódromo Condesa, Cd. de México - Ciudad de Puebla: Estudio comparativo", Arte de América Latina, 2012, núm. 2, disponible en researchgate.net
  • elmodo.mx/wp-content/uploads/2013/02/PDF-QR.pdf
  • www.inegi.org.mx/
  • www.romacondesa.com.mx
  • catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lar/ahuactzin_l_g/capitulo2.pdf
 

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Artículos por admin
Nov 5, 2015 12:00:00 AM
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