Rentar es una opción práctica para muchas personas, en especial en la CDMX. Alrededor de la urbe puedes encontrar diversas opciones de acuerdo con tu presupuesto. Sin embargo, ¿te has preguntado cómo puedes hacerle para dejar de alquilar y comprar tu propia casa?
En Propiedades.com te explicamos todo lo que debes saber antes de decidirte a comprar tu propia casa y convertir tus rentas en pagos hipotecarios.
Leonardo González, analista Real Estate de Propiedades.com, sugiere hacer una lista de pros y contras de la vivienda candidata para residir.
“El momento clave (para dar el salto de rentar a comprar) está definido por pagar una mensualidad accesible. También se debe tomar en cuenta la posibilidad de maximizar los rendimientos y potenciar tu calidad de vida. Es decir, comprar cuando los precios sean mínimos”.
De acuerdo con Leonardo, primero debes revisar tus necesidades y definir si buscas una casa o departamento. Después, hacer cuentas y analizar tu capacidad financiera. Si planeas comprar junto con tu pareja o amigos, pregúntate cuáles son los alcances económicos de cada uno.
Una vez definido esto, es necesario preparar una lista de escenarios. En ellos debes simular rutas de pagos —como la posibilidad de hacer una liquidación anticipada de la hipoteca—. Y hacer planes para las contingencias —como pérdida de empleo—.
Finalmente, debes establecer las metas a cumplir. Desde el plazo de la hipoteca, la amortización, el tiempo de uso estimado o las expectativas de plusvalía, al momento que decidas vender tu propiedad.
Las hipotecas bancarias cuentan con tasas de interés accesibles y sus condiciones mejoran si contratas a un plazo máximo de 15 años. El analista recomienda evitar el “estrés financiero” y destinar hasta 40 por ciento de tu ingreso en el pago de las mensualidades.
Por otro lado, también puedes buscar apoyo en el Infonavit. Si no tienes buen historial crediticio, es una opción accesible para comprar tu casa. Además, no te pide tener ahorrado el enganche de la vivienda que quieres comprar.
De acuerdo con González, la vivienda mancomunada es un proyecto compartido. Esta opción es conveniente para adquirir una vivienda más amplia o mejor ubicada en las metrópolis.
“La extensión de la familia potencia esta modalidad como una mejor ruta hacia una mayor calidad de vida. También es un esquema de cobertura por contingencias, como la pérdida de empleo de alguno de los miembros de la familia”.
Texto: Haydeé Cortés